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TREINTA AÑOS EN LA MATERNIDAD SARDÁ
“Mucho lo hecho y mucho más por hacer”

Los 30 años ya transcurridos son verdaderamente un período largo de tiempo más aun si cada uno de estos años fue vivido intensamente con la entrega plena de sus protagonistas, siempre fuertes y coherentes en su concepción filosófica y ética de la Medicina.
Una sala de Pediatría de nuestro querido Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez con su jefe, mi padre, Alfredo Larguía y su gente, como no podía ser de otra manera, trajeron una parte de él, de su historia, de su gloria, de su prestigio y de su tradición.
Así entendido, la Maternidad Sardá recibió un transplante del donante más generoso que pudo haber elegido, y de este casi milagro nació lo que hoy es reconocido como el Centro Perinatológico de referencia de la República Argentina. Es más, esta fusión de Servicios fue en realidad el primer reconocimiento operativo y creativo de la imprescindible interacción y complementación entre médicos Obstetras y Pediatras para el cuidado integral de las mujeres embarazadas y sus hijos antes y después de nacer.
Durante estos 30 años, lenta pero en forma ininterrumpida, se concretó la concepción de la Perinatología como ámbito científico y académico que convoca a múltiples disciplinas, hoy en día en pleno desarrollo e incluso con una Sociedad Científica, ASAPER, que los reúne.
Desde este ahora Hospital Materno Infantil se investigó, enseñó y normatizó la asistencia neonatológica, adaptando los progresos de los países desarrollados a nuestras realidades, idiosincrasia y cultura.
Se puede comprender, entonces, que las prioridades y objetivos inmediatos del Departamento de Pediatría, luego División de Neonatología, fuera la humanización de la asistencia en el marco del respeto por la familia y su rol protagónico. Estas acciones culminaron con la acreditación por UNICEF, OMS, Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación Argentina, como el Primer Hospital Público Amigo de la Madre y del Niño.
Los Sectores de Internación conjunta madre- hijo, con una modesta pero convincente ambientación hogareña, expresan el reconocimiento de la trascendencia del vínculo precoz y de la alimentación a pecho.
La Residencia de Madres de Prematuros es un modelo admirado por nacionales y extranjeros y ejemplifica la importancia de la integración en comunidad para enfrentar el problema que existencialmente comparten. La concepción de un presente con alternativa cierta de vida permite además a estas madres pensar en un futuro válido para sus hijos.
La adecuación ambiental de los Sectores de Cuidados Especiales del Servicio de Neonatología y la atención individualizada de los Recién Nacidos Prematuros, en Nidos y en contacto piel a piel con sus madres, evidencian la madurez científica y la humildad inherente para combinar tecnología con sentido común, respeto y amor al prójimo.
Otros ejemplos admirables son las visitas dirigidas de los abuelos y hermanos de los Recién Nacidos en Cuidados Intensivos y especiales. Acciones aparentemente simples que sin embargo son trascendentes y emotivas al ampliar el justificado protagonismo de las familias en su concepción ampliada. "La Sardá” enseñó a cientos, a miles de médicos de su propia Residencia Universitaria y de otros Hospitales del país y del extranjero. Su impronta es visible por el orgullo con que se evidencia y exhibe. La Neonatología durante estos 30 años progresó por el talento de quienes la ejercieron. Médicos, muchos de ellos ahora Jefes de otros Servicios en los que reprodujeron y mejoraron la experiencia vivida.
La Sardá se convirtió en lo que es ahora: una gran familia. Sus integrantes han crecido desarrollando libremente sus capacidades sin egoísmos ni antinomias. Otros, a los que extrañamos, viven ahora y para siempre en nuestro recuerdo, imborrable.
¡Qué importante es recibir ayuda!! A la Maternidad no le faltó. Al contrario, fue privilegiada: la Cooperadora de Acción Social, COAS, constituida por personas inteligentes, capaces, ejecutivas (mujeres al fin), eligieron y no fue casualidad, al Servicio de Neonatología de este Hospital como el primer beneficiado de los muchos que lo son ahora. La razón fue simple, se sintieron plenamente identificadas con nuestra propuesta de servicio para los más vulnerables: ¡Madres e hijos! También el Servicio de Voluntarias, las famosas "Damas Rosadas", decidieron formar parte de la historia de la Sardá. Dirigidas desde San Isidro inicialmente, vinieron para quedarse, dando un ejemplo admirable de cómo la Sociedad puede participar con generosidad de proyectos de tan exigente compromiso, en la era del materialismo, sin rentabilidad, con la entrega que significa amar al prójimo, no el más próximo sino el más necesitado.
Que los hospitales también necesitan ayuda de Fundaciones que posibiliten cumplir expectativas postergadas por limitaciones presupuestarias, es una realidad. Nuestro H.M.I.R. Sardá recibe el incondicional apoyo de la Fundación Neonatológica para el Recién Nacido y su Familia (FUN). Muchos han sido los logros académicos y asistenciales alcanzados y es lógico que así sea porque los objetivos son válidos y compartidos; los que con generosidad inusual hoy en día, apoyan a FUN, así lo entienden.
Educar e investigar en un marco ético priorizando los problemas locales y las tecnologías más apropiadas por su efectividad y menor costo constituyen una obligación moral para los Centros Perinatológicos. La Maternidad Sardá así lo entendió y con su mejor gente creó los comités de Docencia e Investigación y de Etica, extendiendo más aún su responsabilidad publicando su Revista, respetuosa de sus lectores, que ven en ella reflejada la filosofía de Servicio.
Entendemos que la Neonatología es una Especialidad de la Clínica Pediátrica. Su espectacular desarrollo ha sido ya ampliamente reconocido. Lo interesante y evidenciado en la Sardá ha sido el nacimiento, crecimiento y desarrollo dentro de la Neonatología, de especialidades preexistentes pero ahora propias: Infectología (incluyendo control de infecciones intrahospitalarias y medidas de Bioseguridad), Genética (con un enfoque también perinatológico), Cardiología (con el necesario complemento ecográfico morfológico y hemodinámico), Neurología (en acelerado tránsito por el conocimiento biológico y técnico) y otras muchas. Mención especial corresponde al estado actual y futuro inmediato de los cuidados intensivos tremendamente exigentes de un recurso humano calificado y en actualización permanente. Este equipo multidisciplinario de Médicos, Enfermeras, Bioquímicos, Técnicos y tantos más, es en gran parte responsable de la sobrevida actual de personas menores de 1.000 gramos (50% desde 500 g) y de la reducción de la mortalidad neonatal corregida a menos de dos por mil Recién Nacidos Vivos. Todos estos logros tuvieron su alto costo emocional y material. Ellos, los Recién Nacidos, lo pidieron y aun sin hablar, lo obtuvieron.
También incluimos en este reconocimiento a las enfermeras/os, personas claves en el cuidado de los Recién Nacidos. La Sardá fue, es y será Escuela de Enfermería. La familia Sardá, como son las familias latinoamericanas, es numerosa y afectuosa y por supuesto incluye a todos los profesionales, técnicos y empleados administrativos y de los Servicios Auxiliares. Todos son igual de importantes. Todos compartimos la misma vocación.
Este tan resumido relato de lo ocurrido en estos largos treinta años necesariamente es injusto porque tiene omisiones en relación a sucesos y personas. Algún día, entre todos, escribiremos la historia completa de la Sardá y “su gente”. Será un testimonio de vida al servicio de otros y será un ejemplo para imitar y mejorar, acortando caminos por atajos que a nosotros nos fueron inicialmente desconocidos o impenetrables. Y en definitiva esto es lo mucho que nos queda por hacer: completar la transformación de la Sardá en una Maternidad Modelo, Modelo de Maternidades para nuestro país y todos los demás.
¿Ambicioso? ¡Sí! ¿Difícil? ¡Sí! Pero posible también.

Miguel Larguía

Extraído de la Revista del Hospital Materno Infantil Ramón Sardá - 1998
Buenos Aires, Argentina

 
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